poemas de amor

ÉRAMOS
Con tres heridas yo
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
   M. Hernández

Éramos dos y éramos uno
que en un abrazo se consumían.
Éramos dos y era una chispa
de ardiente fuego que se encendía.
Éramos dos y éramos uno,
nuestros contornos se disolvían.
Éramos dos y era otro mundo
en el que todo se diluía.
Éramos dos y éramos uno;
un clavo ardiente que derretía.
Éramos dos y era lo eterno
que en un instante se contraía.
Éramos dos y éramos uno,
que se besaban, que se mordían.
Éramos dos y era la muerte
bella y salvaje que se reía.


                VI
                                                               a Rosi

Cuando el placer te hizo llorar lamí tus lágrimas.
Sabor a sal. El paladar trajo a mis ansias
remotos ritmos que en el mar las olas marcan
y aquel olor tan mineral de arena y algas.
No quise herir la soledad con las palabras
y me callé sintiendo arder en nuestras almas
hondos silencios que crecían como llamas.
Si te besé fue por tenerte en mis entrañas.
Si me dejé fue por perderme entre tus aguas.
Si te abracé fue por saber dónde acababas, 
porque en el borde de mi sed se esfuminaba
cualquier contorno que mis ojos dibujaran.

Mi corazón, preso en tu amor, también lloraba.

POR SIEMPRE

El tiempo pasará como pasa la lluvia
que deja tras de sí el olor a humedad.
Habrá momentos tristes y de felicidad
creciendo como flores silvestres del camino.
Como leves jirones de las nubes que pasan
surgirán los recuerdos que, a orillas del olvido,
remuevan algo dentro que estaba allí escondido.
Pero aquellos momentos de tierna libertad,
de dulces descubrires, de densa oscuridad
bañada por estrellas; esos no morirán.
Con ellos construimos la luz de nuestras casas,
la faz de nuestras caras, la fe de nuestras vidas.
El tiempo pasará, sí, como pasa todo;
pero hay algo esencial que, adentro de nosotros,
jamás nos dejará y encima de los tiempos,
más allá de la muerte, siempre nos mantendrá
unidos por los hilos que nunca se terminan.
Junto a mi corazón, donde las horas mueren
y nacen como rosas de algún jardín eterno,
allí estarás tú siempre y allí tú me tendrás

por siempre y para siempre feliz, tierno y sereno.

2 comentarios:

Joel Lenner Castañeda Dueñas dijo...

Hermosos poemas.. y este verso excelente...Cuando el placer te hizo llorar lamí tus lágrimas... me alegra volver a saber de Ud. maestro...

Francisca Muñoz ramírez dijo...

¡¡ Preciosos Poemas!!
Poemas para enamorar